Salvete carus amicus meus… Amandus bonus literarium.
(Saludos queridos amigos… Amantes de la buena literatura).
El fino arte de la elocuencia, la buena escritura y la redacción no es nuestro punto fuerte, pero haremos un gran esfuerzo para estar a la altura de ustedes, queridos colegas amantes de la buena literatura en idioma español. El trabajo que presentamos tiene una historia muy sui generis: es una carta escrita con mucho gusto y dedicación para todos ustedes, médicos nefrólogos y médicos residentes de nefrología y ramas afines.
El pasado 22 abril de 2024, el gran novelista, poeta, dramaturgo y soldado español, Don Miguel de Cervantes Saavedra, hijo del médico Rodrigo de Cervantes y de Doña Leonor de Cortinas, cumplió 408 años de fallecido, víctima de una nefropatía diabética y otras graves patologías. Ese gran hombre, inmortal, perenne, intemporal y brillante literato del idioma español, nacido en Alcalá de Henares en 1547, vive, vive intensamente hoy día; no ha muerto, señores, se ha inmortalizado y vivirá per saecula saeculorum (por los siglos de los siglos) de su obra cumbre. El gran Maestro Cervantes Saavedra, «un gigante de la literatura mundial» conocido in toto orbi (en todo el mundo) como «el príncipe de los genios» por su magistral obra, su gran legado cultural, su recuerdo y su singular estampa (Fig. 1)1.
Figura 1. Don Miguel de Cervantes Saavedra.
Hemos tomado un fragmento del capítulo XLII de la segunda parte para, desde marzo de 1605 (fecha de la publicación original en español áurico) a hoy día, 419 años después, traspolar y personificar en esta Revista Nefrología Mexicana, convertida en recinto literario virtual, al «ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha» (Fig. 2)2, para que ese «caballero de la triste figura» personificado en vivo hoy día, parafraseando el lenguaje del gran maestro Cervantes Saavedra, baje presuroso del flaco y desnutrido rocinante y recalque de viva voz, a nuestros queridos colegas, así como a todos los asiduos lectores de esta revista, con todo su valor de hombre letrado, la serie de consejos y amorosa bendición que dio, quod paternus toto cordis (con todo su paternal corazón) a su fiel escudero Sancho Panza montado sobre Rucio (su burro acompañante) antes de que fuese a gobernar la ínsula (Fig. 3)3.
Figura 2. Foto de la portada de la publicación original en 1605.
Figura 3. Don Quijote da consejos a Sancho Panza antes que fuere a gobernar la ínsula.
Queridos médicos nefrólogos:
Atentos a este su catón, que quiere aconsejarles, ser norte y guía que los encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso, donde van a engolfarse, que los oficios y grandes cargos no son otra cosa, sino un golfo profundo de confusiones. Primeramente, han de temer a Dios, porque en el temerle está la sabiduría y siendo sabios no podrán errar en nada. Lo segundo, han de poner los ojos en quien son ustedes, procurando conocerse a sí mismos, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse el hombre. Hagan gala, amados médicos nefrólogos, de la humildad de su linaje y no se desprecien de decir que vienen de labradores, y préciense más de ser humildes virtuosos que pecadores soberbios. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad, y de esta verdad les pudiera traer tantos ejemplos que se cansaran. Hermanos, miren ustedes, si toman por medio a la virtud y se precian de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a príncipes y señores, porque la sangre se hereda, pero la virtud vale por sí sola lo que la sangre no. Hallen en ustedes más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procuren descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre. Si acaso doblaren la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Anden despacio, hablen con reposo, pero no de manera que parezca que se escuchan a sí mismos, que toda afectación es mala. Coman poco y cenen más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en el estómago. Muéstrense piadosos y clementes, porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia (Fig. 4)4.
Figura 4. Don Quijote aconseja a Sancho sobre cómo gobernar.
Si estos preceptos y estas reglas siguen, bienaventurados médicos nefrólogos, serán luengos sus días, su fama eterna, su felicidad indecible, vivirán en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida les alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán sus ojos para siempre las tiernas y delicadas manos de sus terceros netezuelos.
Terminado este acto protocolario, Don Quijote mesurado, endeblemente de pie, les da su bendición amandus paternus et toto cordis (de hombre y padre amoroso) como hombre letrado y experimentado por tantas vivencias adquiridas en su largo andar y pregonar por los áridos terrenos de la comarca de La Mancha, región de la antigua Castilla de España (Fig. 5)5.
Figura 5. Don Quijote perdona a Sancho por sus dudas.
Emocionados por este momento histórico, único y tan especial, personalmente les agradecemos como médicos apasionados, dicho en español áurico: Dios pague a vuestra merced. Por sus finas atenciones noble caballero, Señor Don Alonso Quixano. El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, triste, lento y pausado, con lágrimas en sus ojos, a punto de resquebrajarse, monta a duras penas un viejo y macilento Rocinante, que súbitamente se convierte en portentoso y saleroso potrillo que contagia su enjundia a su joven apuesto bizarro jinete y juntos, al sonoro relincho, emprenden la triste y vigorosa partida de regreso al siglo XVII (Fig. 6)6.
Figura 6. Don Quijote se marcha para nunca volver
Que tengan buen viaje el caballero andante y su brioso corcel. Como diría el gran novelista español, el Dr. Don Pío Baroja y Nessi, «reiteramos nuestro muy sincero agradecimiento por esta honrosa participación, que no merecemos, pero mucho la agradecemos».
Nos declaramos médicos respetuosos, agradecidos y perseverantes para poder mezclar y fundir en un solo crisol ciencia, fe y devoción, con amor y pasión por la medicina, ávidos amantes del conocimiento y de las letras, por lo que nos despedimos de ustedes, queridos colegas médicos nefrólogos asiduos lectores de Revista Nefrología Mexicana, con los siguientes pensamientos escritos en latín, el idioma universal de la cultura: omnia toto dixit honore et gratia (es cuanto decimos con todo respeto y agradecimiento).
Muchas gracias queridos amigos (tibi gratia ago carus amicus meus).
Financiamiento
Los autores declaran que este trabajo se realizó con recursos propios.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.